Resiliencia, importancia y sentido*

20.02.2015

La mayoría de las personas parecen tener la capacidad de recuperarse de cualquier evento traumático. Existen muchos ejemplos extremos que podemos recordar, producto de nuestras innumerables guerras, masacres, persecuciones, genocidios y demás. Sólo basta dar una mirada a las víctimas recuperadas del conflicto colombiano, o a los grandes sobrevivientes de la segunda guerra mundial, para encontrar ejemplos que te motivan a seguir adelante pase lo que pase. Yo sólo quiero mencionar algunos de los ejemplos humildemente cotidianos que conozco:

A mediados del año pasado conocí a un muy amable y competente profesor de matemática de una prestigiosa universidad, peruano de origen chino, que me contó cómo llegó a su tercera esposa. Cuando tenía 22 años se casó con el primer amor de su vida que tristemente murió 10 años después debido a un cáncer. Pensó que él moriría con ella pero se recuperó y casi 4 años después encontró al segundo amor de su vida. Después de casi 14 años de alegría su segunda esposa murió también de cáncer. En el momento de contarme su historia, ya un poco más allá de sus 50 años, el amable profesor de matemática estaba en una feliz relación con una esposa que al parecer gozaba de entera salud, por suerte…

He conocido a tres mujeres de diferentes continentes (América, Asia y Europa) que tras sufrir abusos en una época temprana perdieron la esperanza de conectarse amorosamente con un hombre de nuevo. Hoy son todas felices a su manera con una pareja masculina que las respeta y las quiere.

Un amigo francés perdió todo lo que tenía en una crisis que puso en duda su vida como vendedor de inmuebles. Hoy viaja por todo el mundo, en un proyecto de recorrer el planeta en ocho años para aprender 10 idiomas.

Una amiga alemana perdió a sus padres en un accidente de tránsito cuando era casi una adolescente. Hoy es una persona como cualquier otra.

También tengo un amigo colombiano muy cercano que ha aprendido a vivir su vida con dos riñones que no le funcionan.

Conozco a alguien que casi se muere durante los primeros 5 meses después de recibir la noticia de que portaba el virus del sida. Hoy lleva una vida más consciente y feliz que antes de conocer tal diagnóstico.

Yo mismo he perdido personas, creencias, ocupaciones, costumbres, lugares y cosas que creía imprescindibles para ser lo que soy y continuar con mi vida, y sin embargo hoy esas pérdidas me definen y me permiten ser feliz.

Todas y todos conocemos a personas que pensaron que su vida había terminado tras un rompimiento, la muerte de un ser querido, la pérdida de un trabajo, el descubrimiento de una enfermedad, el rechazo de una solicitud importante para hacer o ser esto o aquello, etc. La mayoría de esas personas han seguramente logrado ser felices de otra manera diferente a la que pensaron. Lograron encontrar la alegría bajo condiciones diferentes a las que esperaban o estaban acostumbrados.

…Para no alargar el cuento, me sorprende esa capacidad que tenemos de recuperarnos y de adaptarnos a la realidad por dura o diferente que sea. Casi todo lo que sostenemos con ternura cerca de nuestro pecho, todo a lo que nos aferramos para no caer en la soledad, el caos o la desesperación, puede desaparecer en el siguiente parpadeo sin que eso signifique que nosotros también tengamos que desaparecer. Desde un punto de vista más psicológico que filosófico, esa capacidad de recuperarnos conocida como resiliencia me invita a preguntarte:

¿Qué es lo realmente importante en tu vida?

¿Cuáles son las cosas realmente imprescindibles de tu vida, sin las cuales piensas que no podrías seguir viviendo?

¿Qué define el sentido de tu vida?

Estas preguntas no tienen una motivación pesimista. Por ejemplo, esas preguntas me hacen pensar que la vida ofrece más opciones y oportunidades que aquellas que he decidido elegir. Soy posible en múltiples escenarios y bajo infinitas circunstancias. Sea cual sea el centro o el corazón que me denota, estaré ahí y seré capaz de interactuar con la vida y ser feliz en cualquier escenario. Por supuesto que mi pasado ha definido ya un cierto contexto, pero dentro de dicho contexto hay ya una cantidad infinita de formas de expresar mi existencia, un sinnúmero de roles que puedo interpretar en la vida.

Comprender que la vida que tenemos es sólo una entre muchas posibles, y que muy pocas cosas son realmente tan importantes como creemos, puede ayudarnos a vivir de manera más ligera y a disfrutar de lo que somos en este momento sin miedo alguno a la pérdida o simplemente sin estrés.

Aún si hoy perdemos el todo, mañana tendremos la oportunidad de recuperar un nuevo todo. De modo que la felicidad es posible de muchas maneras, sólo se trata de persistir.

*Dedicado a la resiliente María, en sus cincuenta años.

El Matallana

 

To read this post in English follow:

https://elmatallana.com/2015/10/22/resilience-importance-and-meaning/

10 thoughts on “Resiliencia, importancia y sentido*

  1. Muy chevere el aporte. me familiarizo con situaciones no desconocidas en mi contexto.
    Debemos ser resilientes, quizas se una manera la manera más eficiente de demostrar el potencial que tenemos los seres humanos para sobreponernos a las adversidades que ns coloca la vida.

    Le gusta a 1 persona

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