Seis

17.05.2021


Las seis partes

que sobresalen

de mi tronco

gritan: deseo


Hay una boca

no hecha para saciarse

sino como una invitación al abismo

una grieta en la roca sedienta

como un grito en el vacío

que se alimenta del silencio


Me parezco a las deidades más terribles

abraso todo lo que abrazo

con mi lengua de fuego

muerdo ebrio de ahora

la cervical de la muerte

y chupo los pezones

ya secos del olvido


Todo lo que existe

me pertenece

Todo lo que amo

se vuelve saliva en mis fauces

Más

que no descanso

Más

que no es suficiente…


En la avidez de una sola de mis manos

se marchita humilde

el universo creciente.


El Matallana

Poco somos

Junio 12/2006

 

Poco somos

 

Ya lo han dicho

los que cosas dicen

que se han dicho

 

Poco somos

 

Pero tal vez

en nuestra mirada cabe el universo

Quizá de nuestra boca

sea la palabra nunca dicha

 

Hemos de concretar la empresa suma

o mudarnos sin horror al cementerio

Aprehenderemos los centros de la nada

con una nueva sed, de incertidumbre.

 

Poco somos

 

Poca es la existencia que me incumbe

y la misma

antes o después del gran misterio.

 

El Matallana

Sangre libre en Seúl

13.04.2015

Una amiga cercana creció en la abundancia de una familia de empresarios en Seúl.  Ella cuenta que cuando era niña, su madre no le permitía mezclarse con los hijos de las familias pobres que salían a jugar al parque. Día tras día veía desde la ventana como todos jugaban y se divertían, mientras ella se mantenía en casa para gustar de su amargo estatus…

Un día no aguantó más y salió corriendo por la puerta entreabierta sin que nadie lo notara inmediatamente. Sentía un deseo desesperado de montarse en el columpio y mecerse frenéticamente. Logró alcanzar el columpio y subirse como pudo; desde arriba la gente del pequeño parque parecía mirarla con cierto miedo. Se balanceó tan fuerte que dio una vuelta completa y al acercarse de nuevo a la tierra no supo cómo parar. Salió volando a ras de piso, con su cara deslizándose sobre el suelo.

…Poco después la encontraron de pie, sonriendo con la boca llena de tierra y sangre.

 

El Matallana