One would be foolish to consider oneself better, or even different…

“One would be foolish to consider oneself better, or even different, merely because one could claim something others could not. The crowdedness of family life and the faithfulness of solitude – both brave decisions, or both decisions of cowardice- make little dent, in the end, on the profound and perplexing loneliness in which every human heart dwells.”

Kinder than solitude (2014), Page 61. Yiyun Li (1972).

Ser en las pequeñas cosas

02.06.2017

 

Para ser grande, sê inteiro: nada

        Teu exagera ou exclui.

Sê todo em cada coisa. Põe quanto és

        No mínimo que fazes.

Assim em cada lago a lua toda

        Brilha, porque alta vive.

Odes de Ricardo Reis, Fernando Pessoa.

 

Sabemos que podemos vivir en un mundo diferente pero no actuamos. ¿Cómo debemos actuar? No creo que se trate de acciones que la mayoría parece entender como “radicales”. Creo que actuar para mejorar el mundo (o transformar lo negativo en positivo, por decirlo de alguna manera) significa actuar cada día y en pequeño.

La batalla contra la corrupción, el comportamiento injusto y abusivo, la violencia, la mentira, la desigualdad, la pobreza, la discriminación (racial, de origen, de recursos, sexual o cualquier otra), etcétera, no se gana solamente con manifestaciones, revoluciones o palabras elocuentes. Esa batalla se debe ganar cada día, en los proyectos y situaciones más simples, donde no hay dioses o cámaras que observen. Estoy hablando de la manera en que te relacionas con tu familia, con tu(s) pareja(s), tus amigas y amigos, con personas desconocidas, lugares a tu alrededor, tu propia sala, tu propio baño, tu propia casa, todos los lugares que habitas, el cuerpo que habitas, el cuerpo de los demás, tus imágenes, las imágenes de los demás, tus palabras, tu tiempo…

Si no trabajas por el bienestar tuyo, de tu familia y de quienes te rodean, ¿cómo esperas que las cosas cambien para bien? Si crees que las personas que no conoces merecen menos respeto que las que conoces, ¿cómo esperas vivir en un mundo sin discriminación? Palabras amables, trabajo honesto y persistente, conversaciones sin violencia para encontrar una solución que nos sirva a todas y todos, respeto por la diversidad (espiritual, religiosa, sexual…), respeto por los acuerdos mutuos, amor, baile, alegría, artes, más tiempo para lo real y tangible, menos tiempo para lo virtual y ajeno, cosas simples en suma, pero reales. Deja de hablar y comienza a escuchar y actuar.

Haz lo correcto. Si no estás segura o seguro de qué es lo correcto pues infórmate, lee, aprende y recuerda que todas y todos somos personas dignas de amor y respeto. Si alguien te dice que otra persona es menos que tú por su preferencia sexual, religiosa, por su origen, condición social o alguna otra excusa, ten la seguridad de que te están confundiendo para favorecer intereses privados y no para mejorar el mundo. Revisa nuestra historia: no sabemos casi nada a ciencia cierta, lo único claro es que la persecución, la violencia, la imposición y el abuso no han mejorado el mundo nunca.

Vivimos bajo la tiranía de un par de personas muy poderosas que nos quitan muchas cosas cada día. No dejes que te quiten la capacidad de vivir bien antes de que mueras. Siempre se puede decidir por lo correcto mientras se esté con vida. Vive tu vida con compromiso y entrégate a cada momento, contempla las consecuencias y el placer de lo más mínimo que haces. La gran revolución que estamos esperando es la revolución del día a día, el cambio personal, el compromiso. Si tienes el valor para trabajar en ti misma o en ti mismo, ver lo que haces mal y juzgar tu rol en tu vida y la vida de las personas que interactúan contigo, entonces tienes el valor para vivir una vida mejor: tu propia vida.

Despierta.

En las palabras de Fernando Pessoa (como Ricardo Reis):

“Para ser grande, sé entero: nada

tuyo exageres o excluyas.

Sé todo en cada cosa. Pon cuanto eres

en lo mínimo que haces.

Así en cada lago la luna entera

brilla, porque alta vive.”

 

El Matallana

 

Alberto Caeiro’s way

A. Caeiro’s way

The invisible hand of the wind

skirts over the grasses

When it lets go,

jumping between the green intervals

crimson poppies

yellow daisies together

and some other blue flowers

that you couldn’t see straightaway

 

I don’t have whom to love

nor life that I want

nor death that I steal

Through me

like through the grasses

a wind that only bends them

to let them be what they were

passes

Also through me

a desire uselessly blows

the stems of my intentions

the flowers of what I imagine

and everything turns to what it was

with nothing that takes place.

 

Non-official translation from the original in Portuguese: “A mão invisível do vento…(À la manière de A. Caeiro)”, Ricardo Reis (Fernando Pessoa, 1888-1935).

If you want to read the Spanish version of this poem, follow this link:

https://elmatallana.com/2015/10/12/la-mano-invisible-del-vientoa-la-manera-de-a-caeiro/

 

For more information, visit:

http://arquivopessoa.net/textos/2162

http://www.pessoa.eu/

http://www.poetryfoundation.org/bio/fernando-pessoa

 

Calm and delight

01.05.2017

 

Feel the wind again

and the sun shining from the stone

Wild flowers dance like a pendulum

The space is wide and open

Freedom and life are nothing but few instants

 

We are far away from what we seem to be

yet closer to ourselves

and together

sharing silence

silent dreams

a smile invisible on our faces

dancing unpretentiously in our hearts

like these daisies

forget me nots

and poppies

swaying in our joyful distraction

 

puppies move their tails

you twirl your hair round your finger

my nose rests on your temples

and something warm swirls up inside

like dust swirls in the air, light,

perhaps this is the happiness they strive for

or maybe something else, pure, delight,

for us and for now

nameless and ephemeral

lonely and calm

 

El Matallana

Have A Good Time

“Yesterday, it was my birthday.
I hung one more year on the line.
I should be depressed.
My life’s a mess.
But I’m having a good time.

I’ve been loving and loving and loving.
I’m exhausted from loving so well,
I should go to bed.
But a voice in my head says:
“Ah, what the hell”.”

Paul Simon, Have A Good Time, album Still crazy after all these years, released on October 25, 1975.

Refugiarse en la lectura

17.02.2017

Hace poco tuve una conversación con una amiga del Reino Unido que trabaja “educando” refugiados en Malta. Mi amiga Jessie me preguntó si yo tenía alguna experiencia con analfabetismo y en mi opinión cuál era la diferencia entre una persona que puede leer (y lee) y una persona que no puede leer. Más que responder a su pregunta lo que hicimos fue dialogar, como pasa a menudo.

A pesar de que casi todos los refugiados que logran llegar vivos a Malta no saben leer y/o escribir propiamente (ni en inglés, ni en maltés, ni en sus lenguas maternas), la mayoría habla varios idiomas, entre dos y cuatro diferentes, antes de empezar a ser “educados” en inglés. Por ejemplo, un buen grupo habla distintas formas del árabe, además de otras lenguas y dialectos, dependiendo del lugar de origen. Entonces deben ser personas analfabetas muy diferentes a aquellas que se han quedado en su lugar de origen y no han recibido educación en su propio idioma. Quizá son personas que tienen formas de aprender especiales, ya que se han enfrentado a retos diferentes y tienen el sueño de integrarse en Europa o al menos de vivir una vida “normal” en cualquier lugar. Especulamos, porque es difícil saber cuáles son los verdaderos sueños de alguien y aún más de un grupo.

Los refugiados a los que ella enseña están atrapados en Malta (la isla era sólo una estación), tratando de aprender a leer, hablar y escribir en inglés como parte de un plan que les promete una vida mejor. Después de un rato hablando sobre el tema, Jessie me preguntó si yo pensaba que valía la pena enseñar a leer a los refugiados sabiendo que ellas y ellos necesitan más y urgentemente tantas otras cosas.

Pienso que en el juego del mundo actual hay varios tipos de perdedores, pero los más evidentes son los desplazados, los refugiados, los diferentes y los más pobres en general. Pero hay personas en el mundo sin ninguna voz, dentro y fuera de ese grupo de perdedores evidentes. Hay personas muriendo silenciosamente en todas partes, sufriendo en alguno de los barrios olvidados de Latinoamérica o en las calles de las ciudades indiferentes de India, en los países sin nombre de África o en los rincones no tan oscuros de Asia, Australia y Europa. China, Estados Unidos y Rusia son en ese sentido mundos aparte, contribuyendo especialmente a la miseria que aceptamos actualmente como humanidad.

¿Qué puede hacer la lectura por los refugiados, en un contexto cínico, pesimista y autocompasivo como ese? Mucho, le dije a Jessie. Cuando yo vivía en Cali y era (más) pobre, la lectura me dio perspectiva. Leer fue una de las actividades que me ayudó a entender la situación en la que me encontraba y me mostró que algo mejor era posible. Leer me puso en contacto con personas vivas y muertas, del pasado y de un posible futuro. Los libros me mostraron mundos y formas posibles, relativismo cultural, lenguas, lugares, mentes, visiones, pesadillas, religiones, sensaciones, luchas ganadas y perdidas, ideas y sueños que también podrían ser los míos.  Descubrí con palabras el horror y la belleza. Poco a poco encontré no sólo un lugar donde esconderme y aliviar las tensiones de la pobreza, sino una identidad formada por palabras que con el tiempo dejaron de ser ajenas.

Cuando lees también aprendes a pensar y a expresarte. Desarrollas tu imaginación como un nuevo músculo, como un nuevo sentido. Trasciendes tu posición actual y te concibes más allá de ti mismo o de ti misma, más allá de lo que crees que eres. Al fin y al cabo, toda vida es fantasía, toda vida es un cuento que nos cuentan y nos contamos. Leer te da herramientas para construir y narrar tu propia vida. A través de la lectura también puedes buscar lo que eres, narrar tu ser y lo que realmente deseas. Si bien no sólo de palabras se puede vivir, no se puede vivir sin palabras. Tener acceso a las múltiples voces del mundo es uno de los requisitos fundamentales para disminuir tu pobreza. Con pobreza me refiero a algo más que lo material. Me refiero a la pobreza como a la incapacidad de llevar la vida que queremos mientras contribuimos al bienestar nuestro y al de quienes nos rodean. Ser rico significa estar contento con la vida que uno lleva, dar y recibir amor en todas sus diversas formas, provocar sonrisas en las personas con las que eliges compartir y rodearte, experimentar lo que quieres, ir a donde quieres, respetar todas las formas de vida y todas las formas en que las personas que respetan tu integridad quieren llevar sus vidas… La persona que lee tiene la posibilidad de caminar en dirección a esa riqueza. El camino hacia nosotros mismos comienza en la autoconsciencia y la imaginación, y ambas cosas se nutren de palabras.

Más o menos ese fue el diálogo que tuvimos. Jessie se fue contenta a enseñar inglés a los refugiados y yo seguí leyendo.

El Matallama