Yamulemao : Niño del agua azul

A Edgar Matallana, padre

23.01.2017

Cuando me acuerdo de ti me acuerdo de cuando me cantabas Yamulemao para que me durmiera o me entretuviera en algún largo viaje de Cali a Bogotá. Recuerdo la canción, el asiento del bus, la imagen de la ventana, la noche húmeda y tal vez fría afuera…En caso de que no sepas, Yamulemao es la versión colombiana de Diamoule Mawo, una canción compuesta por Laba Sosseh y cantada por él originalmente en un idioma llamado Wólof (que se habla en Gambia, Senegal y Mauritania). Joe Arroyo cantó esa bella canción como le sonaba en castellano: “Yamulemao”. Todo está borroso pero la melodía y tu compañía en aquel viaje en bus se mantienen nítidas en mi memoria:

Ah Yamulemao, ah Yamulemao

Bilie mama mié

Bilie mama mié eh eh

Bilie mama mié

Bilie mama mi eh

Yamuleé mao se se!

También me acuerdo de cuando me hiciste una caja muy bonita de madera y de cuando me construiste un tanque de suministro de agua para los experimentos ahora inútiles de la Universidad del Valle. A medida que pasa el tiempo te recuerdo más. Desprovistas de los problemas de aquel tiempo, puedo sentir en tus palabras el cariño y la impotencia. Ser madre o padre debe ser un oficio muy difícil. Especialmente cuando eres pobre, cuando las cosas no te salen bien, cuando no sabías lo que hacías o no habías aprendido a elegir. O cuando simplemente eres una persona irresponsable (lo que sea que eso signifique realmente) y a duras penas intentas darle un sentido a tu propia vida o embriagarte para ignorar que no tiene. Ni idea, pero ser padre de alguien no debe ser tarea fácil. Fue como fue, lo hiciste como lo hiciste, lo haces como aún lo haces, como es, como eres y como puedes.

A veces me gusta imaginar cómo hubiera sido todo si no hubiéramos sido tan pobres en esos años (y aún), si la carencia no nos hubiera ayudado a sentirnos tan resentidos y perdidos. La pobreza es una de las peores cosas que pueden ocurrirle a alguien. Aún hoy nos separa de algún modo. Antes que padre e hijo somos sobrevivientes. La ciudad de Cali cayó y nos llevó consigo a su abismo. Pero poco a poco salimos del abismo un poco. Yo me convertí en un viajero y tú llegaste a una edad donde pareces más tranquilo. Tengo muchas preguntas sobre lo que has vivido y has sentido. Por ejemplo: ¿qué tanto compartimos?, ¿qué tanto hay de ti en mí y viceversa? Has vivido casi 80 años ya, más de dos veces lo que yo he vivido. ¿Cómo fueron y son tus amistades y amores? ¿Sabían ellas y ellos de mí? ¿Qué les decías cuando hablabas de mí? ¿Qué lugar ocupaba yo en tu vida? ¿Qué ha significado para ti ser padre?

Tantos años, tantos recuerdos, tantos momentos juntos y sobretodo separados, y aún no tengo claro de qué se trata este oficio de ser tu hijo y tu oficio de ser padre, de qué se trata esta relación. Frente al mar mediterráneo, en una pequeña isla entre África y Europa, siento que nos hace falta mucho por vivir y conversar. Escucho Yamulemao y me dan ganas de llorar. No sé muy bien por qué. Cali está muy lejos. La vida inclemente nos ha pasado sin preguntarnos lo que estábamos haciendo y tal vez lo que estábamos perdiendo. Corrimos buscando salvarnos y terminamos siendo otros. Yo ya no soy un adolescente, ni siquiera ya un joven enojado. Aprendí a ser feliz, a amar, a proteger, a engañar y decepcionar. Conocí lugares y lenguas, ojos de todos los colores me miraron con cariño, algunos con amor incluso, cualquiera que sea la diferencia. Todo parece ya muy lejano. El mar se convierte en espuma blanca y se rinde en la bahía. “Ah Yamulemao, ah Yamulemao”. Los turistas desconcertados por mis lágrimas tratan de capturar el mar con sus cámaras. El mar es demasiado inmenso.

 

El Matallana

 

Sea of November

11.11.2016

A sea of mercury in Malta
and the wind moves bluish greys:

My life is like a memory,
I don’t know where my past has gone,
not much of my future is left

I’ve never been too safe,
I’ve never known what I’ve done,
neither the old love never fading
nor the new love now lurking

There is no time in my life
but there is life in my time
the lively waves of this day
ignore the dead ones from yesterday.

El Matallana

Mar de noviembre

10.11.2016

Un mar de mercurio en Malta
y el viento mueve grises azulados:

Mi vida parece un recuerdo,
no sé a dónde ha ido mi pasado,
queda poco hoy de mi futuro

Nunca he estado muy seguro,
nunca he sabido lo que he hecho,
ni aquel amor nunca olvidado
ni este nuevo ya al acecho

Pasa veloz el tiempo en mi vida
pero hay mucha vida en mi tiempo,
las vivas olas de este día
ignoran las de ayer que han muerto.

El Matallana

Memória/Memory – Carlos Drummond de Andrade

– Original:

 

Memória

 

Amar o perdido

deixa confundido

este coração.

 

Nada pode o olvido

contra o sem sentido

apelo do Não.

 

As coisas tangíveis

tornam-se insensíveis

à palma da mão.

 

Mas as coisas findas,

muito mais que lindas,

essas ficarão.

 

– My non official translation for Johanna von Kietzell:

 

Memory

 

To love what is lost

leaves this heart

confused.

 

The oblivion can´t do anything

against the meaningless

appeal of No.

 

Tangible things

turn to be intangible

at the palm of the hand.

 

But the things that finished,

so much more than beautiful,

those will remain.

 

Carlos Drummond de Andrade (1902 – 1987)

 

For more information:

http://www.projetomemoria.art.br/drummond/

https://www.letras.com/carlos-drummond-de-andrade/818513/

Recuerdo de Amantaní

12.04.2016

 

Las montañas que estaban desde antes

y los ríos que se secarán pronto

definen mi camino

 

Te recuerdo

olvidado

perdido en la inmensidad del cielo andino

 

Somos sólo un par de palabras

una huida momentánea

como el viento de la tarde

 

Somos estrellas sobre Amantaní

los sueños

el baile

la alegría embriagada

 

Somos aquellos besos ya muertos

aquellas caricias ya yertas

 

Somos los mares y los cielos

las hondas heridas del mundo

las normas, las costumbres

y todo lo que nos separa…

 

Pero somos también tu sonrisa en la memoria

aquella promesa inocente

de una vida realmente nuestra.

 

El Matallana

Polvo del recuerdo

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05.04.2016

Lenguas del cielo lamen el desierto
y la humedad que se respira
cumple la profesía
del olor a tierra despertando

De aquellas almas ya no queda rastro
no hay indicio de sus sueños en la roca herida
violentas espirales de viento
sepultan en polvo los recuerdos de esa vida

El Matallana