Polvo del recuerdo



Lenguas del cielo lamen el desierto
y la humedad que se respira
cumple la profesía
del olor a tierra despertando

De aquellas almas ya no queda rastro
no hay indicio de sus sueños en la roca herida
violentas espirales de viento
sepultan en polvo los recuerdos de esa vida

El Matallana

Resilience, importance and meaning*


Most people seem to have the capacity to recover from any traumatic event. There are many extreme examples that we could remember as a result of our wars, massacres, persecutions, genocides and so on. For instance, the recovered victims of the Colombian Conflict or the great survivors of the Second World War. These people could offer us enough inspiration to go on, no matter what. But I would like to mention some humble examples from our everyday life:

Last year I met a really kind and competent mathematics teacher, who works in a well-known university. He is a Peruvian citizen from a Chinese family. He told me the story about his third wife. When he was 22 years old he married the (first) love of his life who sadly died 10 years later due to cancer. He thought he would die with her but he was able to recover. Four years later he found the (second) love of his life again. After 14 years of happiness his second wife died of cancer… When I met him, the kind mathematics teacher was already in his fifties and having a happy relationship with her third wife. She seemed to be really healthy, luckily.

I have met three women from different continents (America, Europe and Asia) who could not find love in a man again. They had to recover from sexual abuse suffered in their childhood… Today they are happy with a male partner that respects them and love them.

In France, a friend of mine lost all he had in a crisis that questioned his life as a real estate agent. Today he travels around the world. He wants to discover the planet in 8 years and learn 10 languages.

A German friend of mine lost her parents in a car accident before she was a teenager. Now she is a person like anyone else.

A Colombian friend of mine has learned how to live his life with two non-functional kidneys.

I know someone who almost died during the first five months after finding out that he is HIV-positive. Today he claims to live a more conscious and happy life than before diagnosis.

I have lost people, beliefes, occupations, customs, places and things that I thought essential to be what I am and live my life. I thought I could not live without them… But all those losses only served to define me and make me happy as I am now.

We all know people that thought their lives were coming to an end after a break up, the death of a beloved one, the loss of a job, a disease diagnosis, a rejected application to do this or to be that, etc. Most of those people have surely found an alternative way to be happy. They could find joy under conditions that were different than originally expected.

…Long story, short: I am surprised by our capacity to recover and adapt to our reality, no matter how hard or different it can be. Almost all that we hold so dear and close to our heart, all that we sustain to avoid loneliness, chaos or despair, could disappear in the blink of an eye. But that does not necessarily mean that we have to disappear with it too… From a more psychological than philosophical point of view, this capacity to recover, also known as resilience, invites me to ask you:

What is really important in your life?

Which things are really indispensable in your life, things you could not live without?

What defines the meaning of your own life?

These questions are not motivated by a pessimistic perspective. On the contrary, these questions make me think that life has more options and opportunities than those that I decided to choose. I am possible in multiple scenarios and under endless conditions. No matter what is the very heart of myself, it will be there and be able to interact with life and be content. It is true that my past has already defined a particular context, but even inside that predefined setting there are many ways to express my existence, plenty of roles that I could play.

If we understand that the life we have is only one among many possible lives (and that only few things are really important), maybe we could live our lives in a more peaceful way. Maybe we could even enjoy what we currently are more without fear of loss or simply without stress.

Even if we lose everything today, tomorrow we will have the opportunity to recover a new everything. Happiness is possible in many ways, it is just a matter of persistence.

* To the resilient María, in her 50th birthday.

El Matallana

Para leer esta publicación en castellano sigue este enlace:


Recuerdo de Maria A.


En aquel día en de luna azul Septiembre

Quieto bajo un joven ciruelo

Lo sostuve, al quieto pálido amor

En mi brazo como en un dulce sueño.

Y sobre nosotros en el bello veraniego cielo

Había una nube, que vi largamente

Ella era muy blanca y monstruosamente alta

Y así como la vi, no estaba nunca ahí.



Desde aquel día muchas, muchas lunas

Han flotado quietas cayendo y de paso

Los ciruelos ya fueron talados

¿Y me preguntas que fue del amor?

Así te lo digo: No puedo acordarme.

Sin embargo, seguro, sé a lo que te refieres

Pero de su rostro, ya nunca más sé

Sólo sé aún: antaño lo besé.



Y también el beso lo hubiera olvidado hace tiempo

Si la nube no estuviera ahí

De ella sé y he de saber siempre

Ella era muy blanca y venía desde arriba.

Los ciruelos quizá aún florecen

Y aquella mujer tiene tal vez ahora su séptimo hijo

Mas aquella nube floreció sólo minutos

Y así como la vi, desapareció en el viento.


Traducción no oficial de “Erinnerung an die Marie A.” de Bertolt Brecht (1898 – 1956)

Erinnerung an die Marie A.


An jenem Tag im blauen Mond September

Still unter einem jungen Pflaumenbaum

Da hielt ich sie, die stille bleiche Liebe

In meinem Arm wie einen holden Traum.

Und über uns im schönen Sommerhimmel

War eine Wolke, die ich lange sah

Sie war sehr weiß und ungeheuer oben

Und als ich aufsah, war sie nimmer da.



Seit jenem Tag sind viele, viele Monde

Geschwommen still hinunter und vorbei

Die Pflaumenbäume sind wohl abgehauen

Und fragst du mich, was mit der Liebe sei?

So sag ich dir: Ich kann mich nicht erinnern.

Und doch, gewiß, ich weiß schon, was du meinst

Doch ihr Gesicht, das weiß ich wirklich nimmer

Ich weiß nur mehr: Ich küsste es dereinst.



Und auch den Kuss, ich hätt’ ihn längst vergessen

Wenn nicht die Wolke da gewesen wär

Die weiß ich noch und werd ich immer wissen

Sie war sehr weiß und kam von oben her.

Die Pflaumenbäume blühn vielleicht noch immer

Und jene Frau hat jetzt vielleicht das siebte Kind

Doch jene Wolke blühte nur Minuten

Und als ich aufsah, schwand sie schon im Wind.


Bertolt Brecht (1898 – 1956)

Te vengo a cantar – Grupo Bahía*

Una gota de agua, una noche, una luna nueva me hace recordar,

siendo el pensamiento una cosa volátil yo no sé porque no te puedo olvidar…

Olvidar, para que olvidar, para que olvidar esos momentos lindos…

Olvidar, para que olvidar, para que olvidar esa felicidad…


Buscando un poco de paz y buscándote a ti yo me perdí,

me perdí, me perdí, me perdí, me perdí, pero yo aprendí:


Aprendí que para hallar la luz, hay que pasar por la oscuridad.


Aprendí que para uno encontrarse tiene que buscar en la raíz,

en la familia, en el pueblo, en la tierra, allí donde un día tú fuiste feliz.


Aprendí que perder y perdonar son dos remansos que le dan a uno tranquilidad.


Aprendí que no soy sólo yo y que somos muchos más:

muchos más soñando, sintiendo, viviendo, buscando la felicidad.


Aprendí que el camino es largo, que el camino es duro, pero se puede llegar,

aprendí que el camino es largo, que el camino es duro, pero se puede llegar.


Una gota de agua, una noche, una luna nueva me hace recordar,

siendo tú la mujer más divina, fantasía que Dios un día hizo realidad,

realidad para deleitarme, para navegar en tus encantos de mujer,

realidad que fue mi verdad, pero un día te fuiste sin más nunca regresar…


Con tanto sentimiento acumulao

y con el corazón aquí guardao,

con tanto sentimiento acumulao yo te tuve que vení a cantá…


Me salgo de mi concha y (yo te vengo a cantá)

Ehhh por la madrugá, por la mañanita (yo te vengo a cantá)

Te vengo a cantá, morena (yo te vengo a cantá)

Y con mi guitarra y bajo el palmar (yo te vengo a cantá)

Por el río Guapi, arriba en mi champita yo me vine (yo te vengo a cantá),

buscándote por la orillita (yo te vengo a cantá),

con el corazón lleno’ e sentimiento (yo te vengo a cantá)

me dejaste en un mar de sufrimiento (yo te vengo a cantá)


Me salgo de mi concha y (yo te vengo a cantá)

te vengo a contar mi historia (yo te vengo a cantá):

Me caía, me paraba, me perdía, aprendía y yo seguía (yo te vengo a cantá)

En una noche estrellada te volviste un sueño y fantasía de Dios (yo te vengo a cantá)…

Duele, duele, duele, duele, negra linda vuelve ya (yo te vengo a cantá),

te canto esta serenata de amor (yo te vengo a cantá)…


Ahora yo vivo mi vida bien sabrosito y cantando

¡porque la vida es un goce y felicidad! (yo te vengo a cantá)


Te vengo a cantá….


* “Grupo Bahía, composición del maestro Hugo Candelario González. El video fue dirigido por Nicolás Cabrera y Luis Antonio Delgado, en asociación con Juan Martín Fierro de Music Media Colombia (www.musicmedia.com). Se grabó del 2 al 6 de junio de 2011 en Guapi, Cauca, tierra natal del maestro Hugo Candelario y es un homenaje a la gente, al paisaje y a la música de este rincón del Pacífico colombiano. La canción hace parte del álbum «Con el corazón cerca de las raíces», de 1998.”


Enlaces relacionados:




Resiliencia, importancia y sentido*


La mayoría de las personas parecen tener la capacidad de recuperarse de cualquier evento traumático. Existen muchos ejemplos extremos que podemos recordar, producto de nuestras innumerables guerras, masacres, persecuciones, genocidios y demás. Sólo basta dar una mirada a las víctimas recuperadas del conflicto colombiano, o a los grandes sobrevivientes de la segunda guerra mundial, para encontrar ejemplos que te motivan a seguir adelante pase lo que pase. Yo sólo quiero mencionar algunos de los ejemplos humildemente cotidianos que conozco:

A mediados del año pasado conocí a un muy amable y competente profesor de matemática de una prestigiosa universidad, peruano de origen chino, que me contó cómo llegó a su tercera esposa. Cuando tenía 22 años se casó con el primer amor de su vida que tristemente murió 10 años después debido a un cáncer. Pensó que él moriría con ella pero se recuperó y casi 4 años después encontró al segundo amor de su vida. Después de casi 14 años de alegría su segunda esposa murió también de cáncer. En el momento de contarme su historia, ya un poco más allá de sus 50 años, el amable profesor de matemática estaba en una feliz relación con una esposa que al parecer gozaba de entera salud, por suerte…

He conocido a tres mujeres de diferentes continentes (América, Asia y Europa) que tras sufrir abusos en una época temprana perdieron la esperanza de conectarse amorosamente con un hombre de nuevo. Hoy son todas felices a su manera con una pareja masculina que las respeta y las quiere.

Un amigo francés perdió todo lo que tenía en una crisis que puso en duda su vida como vendedor de inmuebles. Hoy viaja por todo el mundo, en un proyecto de recorrer el planeta en ocho años para aprender 10 idiomas.

Una amiga alemana perdió a sus padres en un accidente de tránsito cuando era casi una adolescente. Hoy es una persona como cualquier otra.

También tengo un amigo colombiano muy cercano que ha aprendido a vivir su vida con dos riñones que no le funcionan.

Conozco a alguien que casi se muere durante los primeros 5 meses después de recibir la noticia de que portaba el virus del sida. Hoy lleva una vida más consciente y feliz que antes de conocer tal diagnóstico.

Yo mismo he perdido personas, creencias, ocupaciones, costumbres, lugares y cosas que creía imprescindibles para ser lo que soy y continuar con mi vida, y sin embargo hoy esas pérdidas me definen y me permiten ser feliz.

Todas y todos conocemos a personas que pensaron que su vida había terminado tras un rompimiento, la muerte de un ser querido, la pérdida de un trabajo, el descubrimiento de una enfermedad, el rechazo de una solicitud importante para hacer o ser esto o aquello, etc. La mayoría de esas personas han seguramente logrado ser felices de otra manera diferente a la que pensaron. Lograron encontrar la alegría bajo condiciones diferentes a las que esperaban o estaban acostumbrados.

…Para no alargar el cuento, me sorprende esa capacidad que tenemos de recuperarnos y de adaptarnos a la realidad por dura o diferente que sea. Casi todo lo que sostenemos con ternura cerca de nuestro pecho, todo a lo que nos aferramos para no caer en la soledad, el caos o la desesperación, puede desaparecer en el siguiente parpadeo sin que eso signifique que nosotros también tengamos que desaparecer. Desde un punto de vista más psicológico que filosófico, esa capacidad de recuperarnos conocida como resiliencia me invita a preguntarte:

¿Qué es lo realmente importante en tu vida?

¿Cuáles son las cosas realmente imprescindibles de tu vida, sin las cuales piensas que no podrías seguir viviendo?

¿Qué define el sentido de tu vida?

Estas preguntas no tienen una motivación pesimista. Por ejemplo, esas preguntas me hacen pensar que la vida ofrece más opciones y oportunidades que aquellas que he decidido elegir. Soy posible en múltiples escenarios y bajo infinitas circunstancias. Sea cual sea el centro o el corazón que me denota, estaré ahí y seré capaz de interactuar con la vida y ser feliz en cualquier escenario. Por supuesto que mi pasado ha definido ya un cierto contexto, pero dentro de dicho contexto hay ya una cantidad infinita de formas de expresar mi existencia, un sinnúmero de roles que puedo interpretar en la vida.

Comprender que la vida que tenemos es sólo una entre muchas posibles, y que muy pocas cosas son realmente tan importantes como creemos, puede ayudarnos a vivir de manera más ligera y a disfrutar de lo que somos en este momento sin miedo alguno a la pérdida o simplemente sin estrés.

Aún si hoy perdemos el todo, mañana tendremos la oportunidad de recuperar un nuevo todo. De modo que la felicidad es posible de muchas maneras, sólo se trata de persistir.

*Dedicado a la resiliente María, en sus cincuenta años.

El Matallana


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