Carta para el niño

Querido niño,

Sé que pasas mucho tiempo solo. Tu padre no está. Te han dicho que está en Venezuela o en Colombia en otro lugar; ya estás acostumbrado a su ausencia, la has asumido como parte de la vida, no lo extrañas y además tu madre te repite a menudo que ella es padre y madre para ti. Pero tu madre tampoco está contigo normalmente. Se va a trabajar cuando todavía duermes y vuelve del trabajo cuando es ya de noche o estás a punto de dormir. Por eso te gusta tanto ir a estudiar al colegio, sólo tienes que entretenerte un par de horas de soledad en la mañana y pronto estás con tus profesoras y los otros estudiantes que tanto te gustan. Aprender es divertido, lo sé, a mí también me gusta.

Sin importar la persona, hay momentos en la vida donde ocurren cosas malas. No importa si estás solo o acompañado, hay cosas inesperadas que te pueden hacer sentir con miedo, enojado o triste. Por ejemplo, la vez que te caíste por la alcantarilla o la vez que te robaron la máscara el día de las brujas. Esas cosas pueden pasar, sin importar tu edad o lo fuerte que seas. A veces pierdes cosas o te pasan cosas malas, pero eso no quiere decir que eso sea tu culpa por no ser lo suficientemente grande o fuerte. En esos momentos lo que necesitaste fue el apoyo de tus parientes o de amistades que no estuvieron. Con el tiempo tu madre va a madurar y podrá brindarte algo de su apoyo. Con el tiempo tendrás amistades y amores que te apoyarán y te brindarán su compañía en momentos difíciles. Es imposible sobrevivir solo. Es imposible predecir lo que va a ocurrir y ser tan fuerte como para que nada malo te pase. Las cosas malas te pueden servir para aprender algo nuevo, como cuando te corrige la profesora y después puedes escribir mejor. No tienes que ser ni la persona más fuerte ni la persona más inteligente del mundo, puedes llorar cuando quieras, te puedes equivocar, puedes cometer errores, puedes hacer cosas malas de vez en cuando y aprender de ellas. Equivocarse y hacer cosas malas no significa que seas una persona mala, sólo significa que debes corregir tus acciones y darte la oportunidad de hacerlo mejor la próxima vez.

Yo mismo cometo un montón de errores y la mayoría del tiempo no sé cómo actuar correctamente. La verdad es que pronto, cuando seas un poco mayor, vas a entender que nadie sabe realmente cómo vivir la vida de manera correcta. De hecho, tal vez no exista una manera correcta de vivir, tal vez sólo exista la vida y nosotros creando nuestras propias reglas de juego cada día. ¿Me entiendes? Es como si la vida fuera un juego que no tiene reglas desde el principio, sino que las reglas se van descubriendo a medida que jugamos el juego y sobre todo con los errores que cometemos mientras jugamos. Es como tu letra, al principio no era clara y se veía muy torcida, pero con la práctica se está poniendo cada vez más bonita. Te aseguro que en el futuro las personas van a admirar la letra tan bonita que tienes, sólo debes tener paciencia. Así también es con tu vida y con las cosas malas que te ocurren, ten paciencia, sigue intentando las cosas que crees buenas y aprende de tus errores. Así como tu letra, algún día te sentirás feliz con tu vida y personas que quieres te brindarán su admiración y amor. Ya no estarás tan solo.

También quería decirte que las cosas que piensas y que haces tienen mucho valor, todas están muy bien. Tienes unas ideas muy interesantes y una forma de ser única. No importa que a veces no haya nadie para celebrar las cosas que dices o haces, debes creer en ti y estar feliz con lo que eres y con lo que se te ocurre. Disfruta más de tus juegos y fantasías, diviértete más, explora sin miedo, vive la vida. Tu madre trata de controlarte para protegerte y la religión que quieren que sigas te llena de culpa y miedo, pero eso no quiere decir que las cosas que tú piensas, sientes y quieres estén mal. Nada de lo que piensas, sientes, quieres y haces está mal. Mientras no le hagas daño a otra persona puedes vivir cualquier cosa. A dios no le importan las cosas que haces. Dios es como el niño dios, un ser que tú ya sabes que no existe, un ser que hace parte de una tradición pero que no es real. Lo único real es tu vida y tú tienes derecho a vivirla como quieras, siempre y cuando no trates mal o le hagas daño a nadie. Si tu madre se enoja o se pone triste por algo que a ti te gusta pero que no la afecta a ella directamente, no te preocupes por eso. Ella aprenderá a aceptarlo con el tiempo, pero es importante que tú no te dejes controlar para que puedas vivir tu vida feliz y sin culpa.

Finalmente quería decirte que estoy muy agradecido contigo. Sin ti yo no podría haber vivido muchas cosas que me hacen valorar mi vida. Me siento muy orgulloso de ti. Yo sé que la ciudad es demasiado grande a veces y aterradora, pero que a pesar de eso tú eres valiente y has aprendido a manejarla. Sé que aprendes muy rápido y que te esfuerzas por ser mejor. Sé que sientes mucho amor por todo lo que te rodea y mucho deseo (después te explicaré bien lo que quiero decir con deseo). Tienes ya el alma de un viajero, de una persona que va a descubrir muchos mundos y ver muchas sonrisas. Algún día hablaras varias lenguas y no sentirás miedo.

Mucha gente te dirá que hay cosas que no puedes hacer o que no son para ti, pero tú vas a ser rebelde y lograrás vivir tus fantasías a tu manera. Gracias por vivir en mí aún, yo sé que estás ahí y estoy trabajando por ver tu sonrisa de nuevo, por escuchar tu voz. Hay algo en la manera tan liviana y valiente con la que tomas todo que de verdad necesito recordar.

No pierdas tu inocencia y tu nobleza, algún día entenderás que esas son cosas muy valiosas que no deberías enterrar tan profundamente. Está bien llorar, está bien gritar, está bien sentirse débil de vez en cuando, no sacrifiques tu benevolencia por parecer más fuerte. No hay necesidad de ser fuerte, sólo sé el hermoso niño que eres, tal y como eres.

Te quiero mucho. Recuerda que estoy muy orgulloso de ti y que quiero verte de nuevo.

Con amor,

Tu yo futuro